Los alimentos son una excelente y poderosa herramienta para curar o sanar el cuerpo, pero de igual manera pueden deteriorarlo y propiciar la enfermedad.
Son alimentos procesados que tienen un alto contenido de grasas (en su gran mayoría grasas malas, saturadas y/o hidrogenadas), azúcar, sal, harinas refinadas y muchos químicos (conservadores, colorantes artificiales, saborizantes artificiales, potencializadores del sabor, blanqueadores, aromatizantes,). En términos generales es comida que ofrece muy poco en términos de proteínas, vitaminas o minerales y muchas calorías en términos de azúcar y/o grasas.
Este tipo de comida no solamente no nos hace bien sino que nos hace daño. La comida chatarra puede afectar el sistema inmunológico, volviéndolo más vulnerables a diferentes tipos de enfermedades.
El azúcar blanca refinada no se puede considerar un alimento puesto que no contiene vitaminas, no tiene minerales, no tiene enzimas, no tiene microelementos, no tiene fibra, no tiene proteínas, y no es de ningún beneficio a la alimentación humana. El azúcar es una fuente de energía, pero no del tipo de energía que necesitamos, la única energía que proporciona es en forma de calorías. El azúcar refinada provoca un aletargamiento , cansancio y un apetito voraz, además de suprimir al sistema inmunológico. (* Dr. David Reuben, libro “ Todo lo que usted ha querido saber acerca de la nutrición” pag 207-235. México DF 1981).
La grasa saturada e hidrogenada es la responsable de que las arterias se tapen con una placa que se forma en la luz de las mismas, y es muy alarmante que hoy en día este tipo de problemas que antes solo se veían en adultos, se empiecen a encontrar en niños de tan solo 3 años. Esto en gran parte es resultado de la ingestión tan alta de comida chatarra que se encuentra llena de este tipo de grasas y que no contiene nada de las grasas buenas que protegen y limpian las arterias. El proceso de hidrogenación de las grasas es utilizado con el fin de que los alimentos tengan una mayor duración y sean más apetitosos, pero es bien sabido por la ciencia que este tipo de grasas son las responsables de una serie de consecuencias a la salud del corazón y de las arterias. Existen estudios que demuestran que promueven el desarrollo de diferentes tipos de cáncer y enfermedades degenerativas, incrementan la inflamación, aceleran el envejecimiento y por último obstruyen el sistema inmunológico. (* Dr. Andrew Weil, libro “Eating for optimal health”).
Las harinas refinadas
El proceso de refinamiento de las harinas rompe al grano en diferentes partes individuales, el endosperma ( que generalmente contiene almidón y proteína), el germen (que contiene un alto contenido de grasas insaturadas, proteínas, carbohidratos, vitamina E y vitamina B) y el salvado (que contiene grandes cantidades de fibra y cantidades moderadas de vitamina B). El proceso de refinación de los granos les quita el germen y el salvado, y deja únicamente el endosperma.
Este refinamiento remueve la mayoría del valor nutricional del grano y desequilibra el balance tan importante que existía entre los 3 componentes. Lo que hacen la mayoría de las compañías procesadoras de alimentos es después de haber quitado toda esta nutrición del grano le adicionan algunas vitaminas y minerales. Este proceso se llama fortificación.
Para el cuerpo consumir harina blanca refinada tiene los mismos efectos que consumir azúcar blanca refinada, son absorbidos de una manera muy rápida y entran al sistema circulatorio inmediatamente, creando fluctuaciones en los niveles de azúcar, dando como resultado los siguientes síntomas; aumento de peso, fluctuaciones en el humor, incremento en el riesgo de futuros problemas cardiovasculares, disminución de la energía y ansiedad constante por comer este tipo de alimentos.
“ Cuando se consume una cantidad excesiva de alimentos refinados, los nutrimentos que se encuentran almacenados en el cuerpo deben de ser utilizados para metabolizar la gran cantidad de azúcar contenida en estos alimentos, cuando estos nutrimentos se depletan, el cuerpo debe de utilizar un patrón alterno, el cual crea un desequilibrio en la bioquímica del cuerpo. Este desequilibrio da como resultado señales alteradas a la mente que la conducen a tener ansiedades muy fuertes sobre este mismo tipo de alimentos tipo adicciones”. (* Dr. Bateson-Koch, libro “Allergies- Disease in Disguise” Burnaby, BC: alive books 1994)
Esta ansiedad o adicción en los niños se manifiesta con: irritabilidad, cambios de humor, tristeza, lloriqueos, hiperactividad y quejas.
Químicos
Todos los químicos utilizados en estos productos dejan muy poco espacio para los nutrimentos responsables del crecimiento y mantenimiento del cuerpo como son las proteínas, las vitaminas, los minerales, los ácidos grasos escenciales, y que son indispensables para tener una buena salud. Muchos de los químicos se han encontrado en el cuerpo de los niños.
Dentro de la gran cantidad de químicos que este tipo de comida contiene podemos empezar por mencionar:
Los conservadores, entre los más utilizados están el glutamato monosódico (GMS), el BHT, BHA,
Los colorantes artificiales, existen muchos pero el colorante amarillo (tartrazina) que se encuentra en bebidas, pasteles, botanas, helados, y confitonería puede causar ataques de asma e hiperactividad en niños.
Los potencializadores del sabor, el glutamato monosódico que encontramos en gran cantidad de alimentos como bebidas, dulces, chicles, sopas, salsas, sazonadores, se ha demostrado que es el responsable de causar migrañas, visión borrosa, problemas de comportamiento en niños y dificultad para concentrarse. Estudios dicen que puede producir tumores en el cerebro. Este tipo de químicos sumado a otros más que encontramos en este tipo de comida incita a comer más y más aún sin tener hambre.
Existe otro químico llama acrilamida, la cual se encuentra en papas fritas, y se ha demostrado que es cancerígena en ciertas cantidades, existen estudios que demuestran que la cantidad de acrilamida encontrada en una bolsa de papas fritas es mucho mayor a la autorizada por la OMS.
¿Cuáles son algunas de las consecuencias de consumir comida chatarra?
La obesidad o sobrepeso, alergias, la DM tipo II, problemas de aprendizaje, problemas de conducta, problemas cardiovasculares (hipertensión arterial, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, un sistemas inmunológico deprimido, asma, algunos tipos de cánceres, caries dentales, entre otros.
La hiperactividad se refiere al aumento en el movimiento, la impulsividad, la distracción y la reducción del periodo de atención. Se sabe que los niños tienen una mayor probabilidad de ser hiperactivos si consumen azúcar, edulcorantes artificiales y ciertos colorantes de alimentos.
¿Cuáles son algunos de los alimentos chatarra?
Dulces, golosinas, pastelitos, embutidos, chicles, refrescos, jugos sintéticos, frituras.
Una lata de refresco de cola contiene aproximadamente 10 cucharitas de azúcar, según un estudio publicado por el Lancet, la probabilidad de un niño de volverse obeso incrementa un 1.6 % con cada lata adicional por día de un refresco endulzado con azúcar.
El mecanismo de sed es tan débil que con frecuencia se confunde con hambre. Y lo más grave es que se sustituya la ingesta de agua natural con refrescos.
Lic. Margarita Posada Falomir.