El juego es parte fundamental del desarrollo de los niños en edades tempranas.
Además de fomentar la salud, el juego ayuda a fomentar relaciones seguras, estables y provechosas que protegen y generan la resiliencia socioemocional.
La alegría y la interacción en las clases de educación física que ocurren durante el juego pueden ayudar al cuerpo a manejar y expresar mejor sus emociones.
La diversión no está peleada con las clases de educación física, el juego libre, después de haber trabajado varías actividades dirigidas, la exploración de objetos ayuda a desarrollar las destrezas motrices y fomenta la inteligencia emocional.
Luis Zepeda
