En noviembre, los niños de Preescolar se sumergieron en nuevas experiencias de Yoga y Meditación, descubriendo cómo el movimiento, la respiración y el juego pueden convertirse en aliados para su bienestar. Las clases se desarrollaron en un ambiente seguro y alegre, donde cada alumno pudo explorar posturas, ejercicios de respiración y dinámicas grupales que fortalecen tanto el cuerpo como las emociones.
Las propuestas se diseñaron pensando en su etapa evolutiva, favoreciendo la curiosidad, el vínculo afectivo y la exploración sensorial. A través de juegos de coordinación, actividades de equilibrio y momentos de calma, los niños aprendieron a reconocer sus sensaciones y a disfrutar del movimiento consciente como parte de su desarrollo integral.
El proyecto del mes incluyó tres ejes principales:
- Arte meditativo: Elaboración de mándalas, que estimularon la concentración y la creatividad.
- Musicoterapia: Exploración de la calma mediante la música, descubriendo cómo los sonidos favorecen la relajación.
- Introspección: Práctica de meditación consciente, que permitió a los niños reconocer sus sensaciones internas y conectar con la tranquilidad.
En cada sesión, los alumnos experimentaron posturas de yoga que estimulan el equilibrio y la coordinación motriz, observando cómo su cuerpo cambia cuando se concentran, respiran y se mueven con intención. Estos momentos les ayudaron a tomar conciencia de sí mismos y a descubrir el valor de la atención plena.
El avance más destacado de noviembre fue la capacidad de integrar el juego con la conciencia corporal, logrando que cada práctica se convirtiera en una experiencia enriquecedora que fortalece su desarrollo físico, emocional y sensorial.
Jacqueline Figueroa Preescolar.
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